Jabaloyas, sus molinos y molineros

El molino de agua se convirtió en uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad. Según algunos historiadores, fueron los antiguos griegos quienes lo inventaron, los primeros molinos que se tiene constancia, datan del siglo III a. de Cristo. Tiempo después fueron los romanos quienes se encargaron de extender este invento por todo su imperio.

Fotografía SUC Estudio

Allá donde llegaban las legiones romanas se establecían molinos hidráulicos para moler el grano de trigo, eran muy importantes, con ellos se alimentaba a toda la población. Inicialmente, en los primeros molinos hidráulicos, la rueda estaba situada encima del agua. La corriente empujaba las palas y la hacía rodar. Pero con el tiempo se dieron cuenta que la cosa funcionaba mejor si el agua caía sobre las palas desde arriba.Entonces se comenzaron a hacer ruedas hidráulicas en las que una corriente de agua se desviaba y se canalizaba hasta hacerla caer sobre el molino. Muchas veces esto también implicaba la construcción de una presa. Todo era más complicado y requería mucho más trabajo para fabricarlo, pero resultaba mucho más eficiente.Se había encontrado, la manera de canalizar una fuente de energía natural, para dedicarla a los intereses de la sociedad.

Un poco de historia

En el año 1517 la Comunidad de Aldeas de Jabaloyas, presidida por su Regidor, Prohombre Martín Gómez y sus regidores, Juan Cavero de Marcilla y Pedro Calvo (notario), solicita a la Comunidad Ciudad de Albarracín, una dehesa para sus ganados mayores en el Decaradero alto de el molino (harinero). Se declara de forma expresa y textual, que la sesma más antigua ha sido y es la sesma de Jabaloyas. A cuyo frente estaba el regidor o sesmero de una aldea dominante, así, pues, el regidor de Jabaloyas tenía la prerrogativa de votar el primero. Era el decano de todos los regidores.

En los años 1597-1598 Francisco Jarque que era molinero, formó parte de la Junta de Comunidad de Aldeas de Jabaloyas. A continuación, citamos nombres de personas, y familias de renteros que trabajaron de molineros en los distintos molinos que existieron en el término de Jabaloyas durante toda su historia:

  • Francisco Jarque -consta de 1597 a 1598-.
  • Antonio Almazán Rodríguez (n. 1843) y familia -consta de 1897 a 1906- con domicilio en calle la Iglesia de Jabaloyas.
  • José Rodríguez Jarque (n. 1849) y familia -consta de 1897 a 1906-.
  • Jorge Almazán Hernández (n. 1877) y familia -consta de 1897 a 1906- con domicilio en calle la Iglesia de Jabaloyas.
  • Teodoro Ribes Huerta (n. 1885) y su esposa Antonia Rodríguez Hernández -hija de José Rodríguez Jarque, también molinero-. Desde años anteriores hasta los años 1945-1946 administraron el Molino de “Las Cuerdas”.
  • Manuel Iñesta Ramos (n. 1890) y su esposa Margarita Domínguez Sánchez (n. 1900). Regentaron el Molino de “Las Cuerdas” desde 1947 a 1955.
  • Gorgonio Giménez Valentín (n. 1902) y su esposa Antonia Monleón Sánchez. -consta de 1955 hasta la década de los años setenta-.
Descubre la fascinante biografía de Manuel Iñesta Ramos, el último molinero del Molino de Las Cuerdas
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Los Molinos

El Torreón

Ya se cita en el año 1326, como el molino harinero de viento, construido en sillería de forma circular con bloques de piedra de mampostería encarados. Está ubicado en la entrada a Jabaloyas, en su barrio de Villanueva.

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Molino de “Las Cuerdas”

Ubicado entre el barranco de Los Molinos y el barranco de La Hoz. El agua que hacía funcionar este molino venía del Poyal de las Fuentes y de la Fuente del Saltillo. Otras fuentes y manantiales que suministraban de agua a este molino procedían del paraje de Los Acebares y Las Fuentecillas.
En el molino de “Las Cuerdas” las últimas personas de Jabaloyas que molieron en él fueron Miguel “romo” y Antón “rochan”.
La familia de los Iñesta, fue la última saga de molineros que hubo en el molino de Las Cuerdas, de Jabaloyas, a partir de ahí, el molino se trasladó a La Lonja en el actual edificio de Los Diezmos, entonces ya fue un molino eléctrico.

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Teodoro Ribes Huerta
Manuel Iñesta Ramos
Manuel Iñesta Ramos y su esposa Margarita Domínguez Sánchez
Manuel Iñesta Ramos con sus nietos Margarita y Manuel Iñesta Jarque

Molino de “Romediano”

En el año 1419 ya se cita a Bartolomé Martínez de Royomediano, nos da que pensar, cuyo apellido hace referencia al paraje donde se encuentra los restos del molino de “Romediano”.
En el año 1509 el juez ordenó parar la serrería de Martín Serrano localizada en Royomediano, tal vez situada en el actual paraje del Ojo de Royomediano.
No quedan vecinos en el pueblo que lo llegasen a ver en funcionamiento. Actualmente, todavía se pueden ver restos del antiguo molino.

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Molino de “La Tosquilla”

Entre le vallejo el Manzano y el vallejo del Saltillo, justo debajo de la fuente de la Tosquilla, en tiempos hubo un molino, allí había un pozo, el bancal de al lado era de Manuel “quintín”. No quedan vestigios de su construcción, ni tampoco información de los molineros que lo regentaron, pero tenemos vecinos en el pueblo que aún lo recuerdan. Queremos dejar constancia de su existencia.

Molino de “La Lonja”

A mediados del siglo XIX, el Molino del Regajo de Valdecuenca lo gestionaba Manuel Giménez Serrano, casado con María Valentín, tuvieron un hijo que se llamó Gorgonio. Fallece su esposa María, y Manuel se volvió a casar en segundas nupcias con Ángela, de Arroyofrío, también molinera que vivián en el mismo molino.
Sobre la década de los años cuarenta Manuel y Ángela se trasladan del Molino del Regajo a vivir en la plaza Paletaño (donde está la fuente) en Valdecuenca.
En el año 1930, su hijo Gorgonio Giménez Valentín (nacido en 1902) continuó las labores de molinero como su padre, en el Molino del Regajo, consta como vecino de Valdecuenca en 1952; se casó con Antonia Monleón Sánchez de Jabaloyas, y tuvieron varios hijos: Juan (n. 1930), María (n. 1933), Manuel (n. 1935), Fermín (n. 1936) y Conchita (n. 1948).

Posteriormente Gorgonio y su familia se trasladaron a vivir a Jabaloyas. Gorgonio arrendó el molino de “La Lonja”, con el secretario que había en esa época en Jabaloyas, se llamaba Tomás Mora Pradas. Trabajó en este molino varios años, aproximadamente desde 1955 hasta la década de los setenta.
Y a partir de estas fechas, el molino dejó de funcionar definitivamente, empezaron a traer pan y dulces al pueblo, panaderos de localidades cercanas.

Gorgonio Giménez Vañentín y Tomás Mora Pradas

Información obtenida de: portales de internet, Juan Manuel Berges Sánchez (Cecal), Tomás García Soler (autor del libro “Cenizas del pasado de Valdecuenca”), Rogelio Domingo Rodríguez, Segundo Navarro Lázaro, Miguel Rodríguez Barrera, Armonía Rodríguez Monleón, Conchita Giménez Monleón, Manuel Iñesta Jarque, Fermín Yagües Ferrer (autor del libro “Memorias de ida y vuelta: la senda de los ausentes”).